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La investigación difiere en los números exactos, pero en todos los casos sugiere que el Sistema de Salud sólo determina nuestra salud de una forma marginal. Y sin embargo ahí es donde todas las economías se gastan la mayor parte de sus presupuestos en salud. El caso de EEUU es especialmente llamativo: de acuerdo con las cifras del Banco Mundial, su gasto en el Sistema de Salud supone alrededor de un 18% del PIB, lo que significa ¡un 50% del gasto mundial en salud!, aunque los estadounidenses sólo representan un 5% de la población mundial.

No obstante, pese a este enorme gasto, esto sólo les sirve para situarse en el puesto 34 del ranking de esperanza de vida de la OMS. ¿Cómo es posible?

La investigación no consigue dar con la explicación. Aunque siempre se citan un conjunto de “sospechosos habituales” como el tabaco, la obesidad, las diferencias demográficas o las mayores dificultades para el acceso al Sistema de Salud…, estos factores no terminan de explicar su estado de salud, ni su mala situación en el ranking.

Relacionado con lo anterior, la investigación señala, cada vez en mayor medida, la importancia del contexto social y concretamente lo que los epidemiólogos sociales denominan los “determinantes sociales de la salud” (o condicionantes de la salud) y que Michael Marmot ha popularizado como “las causas de las causas”: que al final no son más que factores sociales que apuntan a las condiciones de vida y trabajo y que serían las causas subyacentes de esos otros factores como los llamados “estilos de vida”, que tradicionalmente se apuntan como causas o factores de riesgo de la salud.

Condicionantes sociales de la salud

Cuando en esta ecuación social profundizamos en el lado laboral, es decir nos centramos en las condiciones de trabajo (y dejamos fuera la parte de “la vida”, con la que sin duda interacciona), sabemos, a partir de nuestra propia investigación, que la creciente intensidad de trabajo (el cada vez más elevado esfuerzo en el trabajo) parece emerger como el factor más importante para explicar los problemas de salud en España. Parece que, como en el resto del mundo, también en España estaríamos empezando a trabajar tan duro que estaríamos dañando nuestra salud.

Tal vez esto también nos podría ayudar a entender ese deterioro de salud de los estadounidenses; trabajar demasiado parece ser el deporte nacional americano: una encuesta de 2008 encontró que el 94% de los profesionales trabajaba 50 o más horas a la semana y casi la mitad trabajaba más de 65 horas a la semana. Al mismo tiempo las horas de sueño han ido disminuyendo (cerca del 10% duerme menos de seis horas…) tal y como confirman varias fuentes –por ejemplo esta.

Así, cada vez más investigación sugiere que hay que prestar una mayor atención a las condiciones de vida y de trabajo dónde factores como la intensidad de trabajo parecen estar empezando a jugar un papel cada vez más relevante.

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